BookCrossing, Proyecto Nº 9

Proyecto de adopción Nº 9

En Colonia Carlos Pellegrini no hay un metro de asfalto, ni una vereda. Las calles son de polvo y tierra y cuando llueve se convierten en un resbaladizo barrizal. Pero en Colonia hay una persona, seguramente la única, que calza mocasines de ante y medias de lycra, y viste pantalón con raya y pañuelo estampado al cuello. Un dandy . Es César Portella Williman.

Lugar: En el Hospedaje Guaraní. Siempre al atardecer o de noche, hasta las tantas. Cuando sale de su habitación o viene de un recado. Perfectamente vestido, peinado y aseado. Con ganas de hablar y compartir la parte de su vida que gusta de recordar. Con una sonrisa franca y unos ojos como lentos y tristes que nunca me dejan indiferentes y me transmiten lo que no dicen sus palabras, enlazadas de forma rápida, sin descanso. Libro: La Villa de César Aira. Día: Las dos últimas noches. Las que fueron de más, debido a la lluvia que nos retuvo en Colonia e hizo intransitable la salida hacia el norte. Dos noches donde la humedad del ambiente atrapaba los momentos y los volvía más lentos, y estos se te pegaban a la piel y perduraban durante el día siguiente, reviviéndolos una y otra vez.

César Portella Williman. Unos 70 años. Nacido en Buenos Aires e inscrito en Lomas de Zamora. Diplomático de carrera.

“Nací a siete cuadras del Obelisco, pero mi papá me inscribió en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires. Mi familia fundó la ciudad de Lomas. Existe una calle en honor al Portella fundador  y un monumento en la plaza de la municipalidad. “

“Mi papá era el representante de la discográfica americana RCA Victor, la del perrito y el gramófono. Tenía varios negocios, entre ellos una empresa de grabación de discos. Mi papá era conservador. Mi familia siempre lo fuimos. “

“De joven aprendí esgrima, en la escuela francesa, nueve posiciones de muñeca, con el maestro Henry Gardell. Pero mi pasión es el tenis, de chico mi papá me inscribió en el Lomas Athletic Club de Tenis, el club más antiguo de América Latina. Allá aprendí con un profesor inglés, siempre con su pipa apagada en los labios, Richard Allan. Era muy severo, nunca me felicitó por un buen golpe.”

“Me enamoré de un caballo negro, tenía una estrella blanca en la frente. Le rogaba a mi papá que me lo comprara – por favor, papá, mirá que lindo- mi papá me hizo levantar las paredes del establo para ganármelo. Cuando ya lo teníamos todo hecho, el puto gordo del vecino nos denunció a la municipalidad y esta no dio permiso porqué era zona residencial. Mi papá era muy severo acatando las normas. ¡Qué disgusto más grande¡ Papá para compensarme me compró mi primer velero. Teníamos una casa en Mar del Plata. Yo seguía yendo a ver mi caballo y lo acariciaba.”

“Después me pasé tres años en la Academia Naval, estudiando derecho Naval como cadete. Yo quería ser cónsul naval pero la Marina dejó de cubrir plazas. Renuncié. Me enseñaron el libreto y luego me cambiaron la obra.  Me matriculé en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Allá me recibí como Licenciado en Ciencias Jurídicas y Diplomáticas. También me recibí en Psicología.”

“Me he pasado media vida viajando por las embajadas y consulados argentinos en América Latina. Como agregado cultural y también como secretario y asesor de política exterior. “

César era un chabón apuesto y elegante. Tenis, vela, esgrima. Se codeaba con la clase más exclusiva de Latino América. Me enseña fotos de joven. Un coctel en Panamá, un trofeo de tenis en Brasil, acompañantes lindísimas…Venezuela. “

Un día todo cambió. ¿O fueron la suma de días malos las que lo llevaron a percibir el cambio?

“Iban a destinarme a Europa cuando murió mi mama.”

“Después murió mi hijo, Troy.”

Y finalmente las sombras lo cubrieron todo.

“Mi hijo Troy era un fox terrier. No he podido superarlo. “

“He perdido el norte. Estoy pasando unos momentos muy difíciles. Soy psicólogo y sé lo que me pasa. “

César vive en la habitación B del Hospedaje Guaraní. Tiene días buenos y otros no tanto. Los buenos se dedica a dar clases de refuerzo o inglés, escribe. Los malos se levanta a media tarde. Los vive de noche. Se encierra en su habitación y también escribe.

 “Me apasiona escribir. He escrito varias obras de teatro y también cuentos. Con -La viuda reprimida-  gané el Premio Nacional de Teatro. Recién terminé un cuento – la 4ta. Dimensión-.”

 A menudo empieza nuestras conversaciones en inglés. Habla latín e italiano. Es feliz hablando de tenis, enseñando como son los golpes – el drive hasta el final. Con el revés debes girar un poco la raqueta. Para el saque y la volea se agarra la raqueta más arriba, como un martillo–  y lo representa como el mejor de los tenistas.

“Tengo pendiente un partido contra los brasileños.  Necesito prepararme mentalmente. Lo dejaré para más adelante. Aún no estoy preparado. Lo voy atrasando, pero lo ganaré.”

“Tuve un programa de radio en la emisora de Colonia Pellegrini, Radio Azul. Les contaba a mis oyentes que Troy estudiaba en la escuela de Camba Trapo, a diez quilómetros de acá y por la tarde tomaba un avión a Inglaterra y estudiaba en Cambridge University. A veces era Troy quien hablaba. Al final del curso me llamó la directora de la escuela, una paraguaya, para invitarme a la entrega de las calificaciones de final de curso. En la recepción se me acercó – Dr. Portella, yo lo escucho a usted todos los días, y sé que su hijo viene a nuestra escuela pero yo nunca lo vi. De todas formas acá tiene las calificaciones- La directora me entrego el boletín. Troy tenía un diez en todas las materias”. César me enseña el boletín con unas notas inmejorables.

“Mi sueño es recobrar la paz interior.”

“No sabes lo importante que es para mí este regalo. Me lo das en un momento donde cualquier gesto es trascendental. “

La última noche César me regalo el final de su última obra, “La 4ta. Dimensión”:

“Y yo no me quedé solo, recuerden  que la música siempre me acompaña, herencia de mi madre y en este instante estaba escuchando la 3era Sinfonía de J. Brahms.

– Y yo nunca te dejé solo desde que nos conocimos.

– Troy, el fox terrier de “La 4ta Dimensión”… ¿qué haces aquí?

– Yo puedo viajar por todas las dimensiones, pero al conocerte decidí terminar con mi vida vagabunda y quedarme a tu lado para siempre, porque sentí tu cariño y estoy seguro de que sentirás el mío, amigo…

Lo tomé entre mis brazos y lo apreté fuertemente junto a mi corazón, donde quedaría por siempre y más  allá de la muerte…”

                         César Portella 2011

        Gracias Sergi por tu humana e inteligente comprensión.

Gracias a vos.

¡Dale a los brasileños ¡

Anuncios
Esta entrada fue publicada en BookCrossing, Sudamérica y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s