Esto pasa en Argentina

Más de 3.000 personas se reúnen para escuchar a Eduardo Galeano, dentro de los actos del Día de la Memoria que hoy se celebra en todo el país.

Anoche estuve de suerte, de mucha suerte. Llegue a Mendoza por la tarde y como siempre, de las primeras cosas que hice fue comprarme la prensa local. El Uno de Mendoza, recogía el nombramiento doctor honoris causa por la Universidad Nacional de Cuyo del escritor uruguayo Eduardo Galeano y en letra pequeña, dentro del artículo, anunciaba el acto de esta tarde a las 19,30, donde leería fragmentos de su obra. Llegué al recinto a las 18,45 y la cola para entrar daba ya la vuelta a la Nave Cultural de Capital. Después de esperar más de una hora, entraron mil personas, más de dos mil nos quedamos fuera y seguimos el acto en una pantalla gigante, sentados en el suelo de cemento durante dos horas. Me sentí un afortunado. Fue maravilloso.

Un acto que rezumó sensibilidad por los cuatro costados.

Yo debo confesar que leí antes “El fútbol a sol y sombra” que el que después se convirtió para mí en un libro de referencia  “Las venas abiertas de América Latina” pero como dice Galeano:

“Escribí este libro para congraciar a los amantes de las letras con los amantes del futbol. Para que los lectores intelectuales perdieran el miedo al fútbol y para que los seguidores al fútbol perdieran el miedo a las letras”.

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“Yo también fui niño, recuerdo la primera vez que me expulsaron de clase, no fue la última. La señorita nos contaba como Balboa, el conquistador español, fue el primer hombre en la historia en divisar, a la vez, los dos mares. En Panamá, este subió hasta la cima de una de las montañas más altas y desde allí pudo contemplar el Océano Pacífico y el Océano Atlántico simultáneamente y así convertirse en el primero en hacerlo. Yo levante la manito y le pregunte:

– Señorita, señorita

– ¿QUÉ?

 – ¿Que los indios eran ciegos?

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“Yo sé que la utopía vive en el horizonte y que si doy dos pasos en su dirección, esta se aleja dos pasos. Y si ando diez, diez pasos retrocede. Y si ando veinte, veinte pasos más lejos se encontrará. Y así, sé que por mucho que consiga avanzar nunca la alcanzaré. ¿Y usted me pregunta para qué sirve la utopía? Para eso, para CAMINAR.”

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Una respuesta a Esto pasa en Argentina

  1. pescasalada dijo:

    Què bó i quina sort, si. Eso es bueno.

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